Páginas: [1]
|
 |
|
Autor
|
Tema: I concurso de meteorelatos de ficción foro meteocollbató (Leído 301 veces)
|
Rodamet
Profeta en su tierra
Proyecto Meteoclimatic
Cumulonimbus Capillatus
     
Desconectado
Género: 
Mensajes: 12174

RODA DE BARÀ
|
Bién pues lo preparamos
Este nuevo concurso, consiste, en hacer una redacción o relato, inventado sobre algúna historia que tenga la meteorologia como protagonista principal!
Las reglas del concurso deben ser simples, lo unico que no podrá pasar el relato de 2 páginas en word, con tamaño de letra normal
El relato se debe presentar antes del 24 de agosto en este tópic, una vez acabado el terminio de presentación, se tendrá de tiempo para las votaciones, hasta el 30 agosto! podiendo votar todo los foreros, no solo los participantes!
Para el ganador a prometido el jefe a más a más del peloteo habitual, un jamón gentileza de pilgrim!(jamón serrania de cuenca*****5 estrellas) y también con la gentileza de segarró unas butifarretas de esas de la segarra tan buenas! 
***Este tópic no se puede comentar nada ni escribir servira para poner y presentar vuestros relatos!
*** En el tópic de meteoficción os podreis apuntar y se iran poniendo aquí los incritos
http://www.meteosat.com/forometeocoll/index.php?board=1;action=display;threadid=7580
LISTA DE INCRITOS :::::::::::::::::::::::::::::
Silver Surfin Meteoroda Congestus Stormyweather Tempesta Sylvatic Mandorlini Pilgrim Tin Garil Eclipse
|
|
|
|
|
En línea
|
www.meteoclimatic.comSi el dia 3 o 4 d'abril el puput no ha vingut, o s'ha mort o s'ha perdut Vent dinador, vent durador Cel ras i llampant en Mallorca, el mestral està a la porta
|
|
|
Pilgrim Corleone "il Piccolo Bambino"
También conocido como ''El Piyayo''
Cumulonimbus Capillatus
     
Desconectado
Género: 
Mensajes: 9445

Sí......... Le disparé al sheriff....... ¿y qué?
|
Bueno.......... allá va el mío................. 
***************************************************
Las manos le temblaban...... pero no era de frío. Sólo estaba sentado en el taburete de un bar. Un bar oscuro, de esos de viejos. Con sus dedos entumecidos sujetaba un turbio vaso de whisky con hielo. La mirada perdida. El espejo de enfrente le devolvía un vago recuerdo de lo que llegó a ser. Entre sorbo y sorbo parecía que musitaba algo....... como para él mismo....... estaba claro que no necesitaba interlocutor alguno.......... Sólo hablaba consigo mismo......
Al principio no caí en la cuenta del hecho, pero instintivamente me senté a su lado en la barra.....
Había sido un día chungo en el trabajo y no tenía ganas de ser "socialmente correcto" con nada y con nadie, así que entré en el primer bareto que encontré, simplemente quería olvidarme de todo y de todos.
"Camarero, por favor, una cerveza". El camarero, sin muchas ganas, puso un sucio posavasos de cartón en la barra y vació la cerveza en la copa, sin ninguna delicadeza, pues la espuma se derramó y mojó toda la barra. "Pues sí que la llevo clara", pensé.....
Una vez servida la cerveza, un primer sorbo que me hizo reaccionar, aunque sólo fuera un poquito, y comencé a prestar atención (sin ni siquiera proponérmelo) a las divagaciones del personaje de mi lado. Parecían palabras sin sentido alguno, sin coherencia...... pero que de alguna extraña manera te enganchaban........
Me encendí un cigarro y aspiré profundamente....... el humo dibujaba en el aire unas volutas caprichosas, anárquicas, como un cúmulo, pero a cámara rápida, lo que unido a la tenue luz del bar y el color amarillento de sus paredes (por la suciedad y la grasa) le daba un aspecto fantasmagórico y decadente...... como desangelado...........
A mí llegaban las palabras del sujeto en cuestión, palabras sueltas, incoherentes, sin sentido......... o eso pensaba yo..........
"Rebeca, Rebeca................. ¿Por qué?........... ¿Por qué?"
Para mis adentros pensé una de dos: o este tío está como una chota o acaba de romper con la novia, así que símplemente esperé a acabar mi cerveza y pirarme del bar.
Sin embargo, algo en su mirada y en el tono de su voz me dijo que ése no estaba tan loco como parecía........ Agudizo el oído y sigo prestando atención a su historia..... un monólogo del que no esperaba respuesta alguna...........
Rebeca...... no deberías haber salido......... te lo avisamos......... ¿por qué lo hiciste?. Cuando estábamos en el despegue, tirados en la hierba de la ladera, viendo cómo evolucionaban las nubes, cómo crecián los cúmulos, esas coliflores perfectas, blancas ellas, recortadas como con un bisturí invisible contra el azul cobalto del cielo, disfrutando de cómo se disparaba el día, a 1300m sobre el fondo del valle......... todos nos las pintábamos muy felices....... 'Buafffffffff, hoy estamos 4 horas colgados de las nubes, fijooooooooooo'....... Entre risa y risa, entre comentario y comentario, nos rulamos un peta, ¿te acuerdas, Rebeca? Dos caladas tú, dos caladas yo, y luego se lo pasamos a David. Las nubes seguían creciendo y ya no había mucho margen de maniobra. Está claro que esos cúmulos no deparan ningún buen vuelo........ Todos decidimos que hoy no es el día...... demasiada turbulencia........ Nada, nos bajaremos al pueblo y ya volaremos mañana............. la cola de frente aún está demasiado activa como para volar hoy..... los desarrollos son demasiado potentes............
En ese momento una frase tuya me heló la sangre, me dio mala espina...... no sé...... algo raro.........
"Voy a salir"..... dijiste..........
Un escalofrío recorrió mi espalda....... Sabía que otras veces habías volado en condiciones parecidas y habías salido airosa....... pero esta vez algo me dio mal rollo...... No te lo supe decir a tiempo....... no supe convencerte de que no debías despegar.........
Todos te dijimos que no..... que el día se había estropeado....... que te ibas a encontrar mucha turbulencia......... pero tenías esa sonrisilla pizpireta en la boca, en esa boca que me volvía loco, con esos labios que había besado tantas veces, y que parecían decir: "Pero si nada puede salir mal", completamente convencida de tus aptitudes voladoras....... y todos nos lo creímos..........
Aún recuerdo cuando extendí sobre la hierba tu parapente, cuando te ayudé a ponerte la silla, ese último beso de "hasta luego, nos vemos en el aterrizaje", ese olor de tu perfume, ese olor de tu pelo antes de ponerte el casco, ese esperar la racha térmica para inflar la vela, mientras yo sujetaba tu silla, y justo después dabas un leve tirón a las cuerdas e inflabas el paratrasto, y te dabas la vuelta y te colocabas en tu "burbujita voladora particular", recuerdo esa última sonrisa que me dedicaste antes de despegar, ese guiño del ojo, y después....... tres pasitos y........ salir volando......... ese despegue y esa foto a contraluz que te hice con el sol justo enfrente iluminando la ladera, y haciendo que el aire suba para arriba.......... ese alejarte de la ladera........ ese alejarte (aunque yo no lo supiera en ese momento) de mi vida..........
Todo eran risas y vítores cuando te vimos despegar y lanzarte de cabeza a por la térmica de turno, la de Pedras Blancas, justo a los pies del Gallinero, ese ascensor gratuito que te catapultaría hasta la base de la nube, casi 1000m más arriba, a 3300m........... todavía recuerdo ese color amarillo y rosa de tu parapente sobre la Sierra de Chía....... cómo enroscabas la térmica y subías directa en tu "ascensor particular" hacia ese cúmulo mediocris tirando a congestus que había sobre nuestras cabezas..........
Ese cúmulo congestus........... ese cúmulo congestus.......... ese maldito cúmulo congestus...................
En ese momento, la voz de mi pseudo-interlocutor (interlocutor consigo mismo.......) se paró, se quedó callada.......... levantó la vista y se volvió a mirar al espejo de detrás de la barra y tras las botellas de la estantería de cristal miró buscando su cara entre el reflejo del J&B, del 100 Pippers, del Johnny Walker y del White Label.......... dudo que se encontrara............
Cogió de nuevo su vaso de whisky y apuró otro trago......... su cigarro hacía tiempo que se había consumido en el cenicero sin que él llegara a darse cuenta........... Se encendió otro.........
Se volvió hacia mí y me dijo:
¿Pero es que no lo entiendes, Rebeca? Sólo tendría que haberte dicho que NO......., NO despegues en esas condiciones............ NO lo hagas.......... pero.............. no lo hice................
Sorbió otro trago de whisky, hundió la cabeza entre sus hombros y........... continuó la historia.....
Fue justo en ese momento, cuando estabas rozando la base de la nube, cuando tu parapente, Rebeca, se arrugó..... se arrugó completamente........... te vimos caer, como una servilleta de papel que tiras después de ser usada, completamente descontrolada, pero pensábamos: "Bueno...... tiene altura suficiente para recuperar"........ pero seguías cayendo...... la turbulencia que generaba ese cúmulo era demasiado fuerte como para recuperar la vela....... mirábamos........ impotentes....... y tú cayendo en barrena......... Por dios, estabiliza...... por dios, estabiliza....... por dios...................
Cuando te encontramos enmedio del bosque era ya demasiado tarde............
Rebeca.......... si no me hubieras dicho la noche de antes que estabas embarazada de mí.........................
Me acabé la cerveza, pagué la cuenta. Salí del bar........ me fui a mi casa........ llovía..............
|
|
|
|
|
En línea
|
Lo hicieron porque no sabían que era imposible. ¿Cuántos cestos de tierra tiene esa montaña? Si el cesto es grande... uno.  ¿Qué coño hago yo en Madrid? 
|
|
|
Stormy
Cumulus Humilis
 
Desconectado
Género: 
Mensajes: 267

Y un día, Ella estará al final del Camino
|
Ahi va el mío; que os guste 
BODA TORMENTOSA
El tumulto de las celebraciones me aturde siempre; será por la falta de costumbre, me dije. Soy un individuo bastante taciturno, poco amante de las multitudes; pero no podía faltar a la boda de mi amigo de la infancia y con todo el sacrificio de que era capaz, asistí primero a la iglesia del Sagrado Corazón a la ceremonia religiosa y luego a los locales del restaurante Rambla, en donde nos hallábamos más de 300 comensales haciéndole los honores a las variopintas tapas que llenaban las mesas, y cuyos restos aparecían ya esparcidos por todo el suelo.
Con cierto disimulo y aprovechando que mi amigo Pedrito estaba manteniendo una animada charla con varios de sus familiares, salí fuera a fumarme un cigarrillo y a respirar un poco de libertad, lejos del agobio de la multitud.
El restaurante Rambla está situado a unos 17 kms de Bonagua y a 30 de la capital, Ciudad Real, en medio de la planicie manchega, como una isla blanca de formas palaciegas bastante kitsch y dedicado exclusivamente a este tipo de eventos; con ellos el dueño ganaba más que suficiente para mantener a su numerorísima familia en la que entraban en nómina sus 5 hijos y no sé cuántos nietos....
Lo primero que noté ya en el exterior fue un calor excesivo, punzante, agobioso. Eché un vistazo al cielo y por poniente observé erectas columnas de cúmulos que ganaban altura con cierta rapidez.
El cielo aparecía de un azul escandaloso, por lo que el blancor de las torres de agua destacaba de una forma muy cinematográfica en el cinemascope de la planicie manchega.
Como buen aficionado a la meteorología, aquello despertó en mí intuiciones dormidas en aquel largo y aburridísimo verano en el que hasta el día de hoy –un 24 de agosto a las 15’30 horas- no había habido novedades dignas de destacar en mi diario de bitácora, como no fueran monótonos cielos de azules clamorosos y calor, mucho calor.
Así que mientras mis pulmones tiraban del cigarrillo a la sombra verde de los plátanos que daban escolta al “salón de bodas y bautizos”,observé aquel “novedoso” espectáculo celeste que desarrollaba su función ante mi ávida mirada.
Pero fue el calor tan asfixiante, tan picajoso, el que puso en acción a mis lentas neuronas; porque saliendo momentáneamente de aquel “éxtasis” ciertas lucecitas de alarma se me empezaron a encender y me puse a atar cabos.
“¡Joder, qué bueno sería que aquellas almenas de agua cuajaran en algo esta noche!”- me dije todo entusiasmado.
Eché de menos estar en casa frente a mi “ordenata” consultando modelos, rádares, opiniones de los amiguetes del foro....
Pero no había excusa fácil para abandonar a mi amigo del alma en aquellas circunstancias tan especiales, así que tiré del móvil e intenté contactar con la “tribu” de aficionados bonagüenses, que no éramos muchos en realidad; apenas cuatro gatos que se suele decir...
El primer contactado fue Antoñín Rojas, el de la carpintería, que como era sábado no trabajaba. -¡Ostias, tío, lo que te estás perdiendo!- fue su acalorado comentario. -El radar muestra reflectividades amarillas –continuó informándome el bueno del carpintero- y en el modelo de 500 tenemos sobre nosotros una iso de –15º que puede dar bastante juego...
Una iso de –15º a esas alturas podía ser explosiva. Pero fue el otro “meteoloco”, mi vecino Alfredo España el que me emocionó con sus datos. Porque no sólo me confirmó la iso a 500hpa, sino que a su información añadió el alto índice de humedad en el modelo Hirlam de 300hpa y la dirección del viento en altura, de SW a NE. Apagué el móvil y miré de nuevo al cielo.
¿Qué tiempo había estado hablando con mis amigos? ¿Cinco minutos, diez...? Pues en aquel breve lapsus de tiempo en el que mi atención había estado dirigida más a las palabras que al acontecimiento que se desarrollaba allá a lo alto sobre mi cabeza, la situación había cambiado sustancialmente.
Ya no eran incipientes cúmulos “castellatus” los que ocupaban gran parte del poniente en la lejanía; ahora tres hermosísimos cumulonimbos perfectamente alineados en lo que tenía todos los visos de ser una línea de turbonada, se me echaron encima cuando levanté los ojos a lo alto.
Me alejé unos metros del edificio e intenté adivinar cual era la dirección del viento en superficie: No me fue difícil averiguarlo: soplaba con cierta intensidad del sur-sureste.
Recordé aquella regla de los vientos que aprendí en un libro de meteorología, que decía que si se cruzaban los vientos de superficie y de altura en ángulo recto (de espaldas al viento –que no brisa- que sopla a ras de suelo, el de altura te viene por la izquierda) es clara señal de movimiento ciclónico.
La conclusión estaba clara; aquel colosal desfile aéreo podía terminar en aguas recias y en pedrisco, quizás. A esto que salen varios comensales y una nube de chiquillos con las señales inequívocas en sus ropas de haber devorado dulces de chocolate.
Esteban Esparza y Julián Almeda, hermano y sobrino del novio y de la novia respectivamente, se me paran delante y con cierta sorna a la que ya estoy bien acostumbrado me espetan directamente mientras auscultan aquel tropel de nubes que coronan nuestra presencia en el lugar.
-¿Qué, Pedro, llueve o no llueve?- ironiza Esteban -Ahí dentro no hay quien viva; hace un calor del copón.....- añade Julián.-Ya ni el aire acondicionado compensa, ¡joder!.
Como respuesta, una violenta ráfaga de aire ardiente barre nuestros pies. La tolvanera de polvo asusta a los chicos que corrieron a refugiarse de nuevo al salón. Luego se volvió a hacer la calma. El sol se ocultó tras las enormes chimeneas de agua. Ahora no corría ni una pizca de aire; se respiraba una esperanza de tormenta, con aquellos vapores gordos que empujaban hacia lo alto.
-Será mejor que entremos. Esto parece que a comenzar de un momento a otro- les dije a mis contertulios. Mientras nos retiramos, oigo sonar mi móvil; es Alfredo. -¿Estás en el Rambla, ¿no? Pues te aconsejo que salgas de ahí a toda pastilla. El radar ya da “rojo” más o menos sobre el pueblo, tío...¡Qué pena que no tenga un “doppler”, porque esto va en serio...!
De pronto en mi imaginación se me dibuja la Rambla del Cortijo, cercana al restaurante al que le da nombre. La carretera de vuelta a Bonagua la badea y se cuentan desgracias ocurridas allí en tardes o noches como esta en las que algún listillo, despreciando el peligro de atravesarla en pleno diluvio, dio con su vida en el intento.
Pensando en si comunicarle o no al novio mis temores, me topo con las hermanas Ramírez, Ana y Purificación, feas y solteras de profesión y con escasas perspectivas de cambio en sus vidas, más tres damas más a las que sólo conozco de vista. Se les nota que el ambiente las ha puesto contenticas; seguramente la boda las ha animado, pero seguro que mañana se les pasa.
-¡Hombre, Pedro! ¡A ti te quería yo ver!- me dice Ana. –Anda, danos el parte, ¿lloverá o no lloverá?
El coro de risas fue un disparo general, pero no cumplió su curva natural de entonación; porque de pronto se alumbró la oscuridad con un relámpago tan ancho y llameante que todos tuvimos que cerrar los ojos y dar una encogida como si nos echaran la luz encima.
Apenas se apagó el latigazo de luz, se hizo un silencio temeroso en espera del trueno que no tardó en llegar. Fue un restallazo de sonido que nos hizo vibrar los tímpanos hasta el dolor.
Corrimos al interior con el susto en el cuerpo; allí dentro las caras de los comensales denotaban que sentían lo mismo. Yo, sin podérmelo remediar, volví a salir; quería ver aquel teatro de los cielos y refugiándome en el porche me dispuse a gozar. Pero al poco empezó el bombardeo. La gente en el interior gritaba:¡Granizo, es granizo! Pero no era sólo eso.
Una piedra de hielo del tamaño de un huevo de pavo cayó a mis pies. Debía medir casi 10 cm. Miles de gigantescas bolas de hielo atronaron en su descenso vertiginoso desde las alturas. Se oía ruido de cristales por todos lados; eran las ventanas del restaurante, los letreros luminosos, los parabrisas y ventanas de los coches...
No tardó la lluvia en hacer acto de presencia, pero era “más que lluvia”, eran cortinas espesas de agua que me hicieron pensar en un vaciado urgente de los cielos; a su través apenas se veía nada.
A esto que el viento se puso a arreciar de tal manera que la chapa de uralita del aparcamiento voló hacia la oscuridad de los cielos y jamás se supo más de ella.
Y en medio del fragor de la tormenta, entre los relámpagos que sin pausa se encendían arropados por los truenos más espantosos jamás oídos por mí, allá un poco lejos pero al parecer acercandosenos, entreví la figura temible de un tornado, negro como la noche, girando sobre sí mismo, tragándoselo todo a su paso.
STORMYWEATHER
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
Rodamet
Profeta en su tierra
Proyecto Meteoclimatic
Cumulonimbus Capillatus
     
Desconectado
Género: 
Mensajes: 12174

RODA DE BARÀ
|
ahí va el mio..... a ver que os parece....
meteoroda
Por fin sábado! Estaba deseando que llegara este día, me encantaba ir ayudar a mi padre al campo, y este era el único día que me dejaba Son las 06:00h de la mañana, estoy cansado de dar vueltas en la cama , no puedo dormir, la impaciencia me atrapa. El sol despunta por la ventana , mostrando las cimas de las montañas iluminadas , ja ja , mi padre prometió llevarme un día dice que desde arriba de esas montañas, se divisaba un gran islote en alta mar. Son las 06.15 h y resuenan los pasos de mi padre hacia la cocina .Hoy me he despertado antes que el gallo de mi corral, cosa que me ha dado tiempo, para prepararle una sorpresa al pesado matutino. Cogí el tirachinas "Javierrrrrrrrr!! Cuantas veces te he dicho, que no le tires piedras al gallo"bueno la bronca de mi padre al menos a servido para que conocierais mi nombre. Somos de una pequeña aldea de la costa mediterránea dicen la gente de este pueblo que es el pueblo mas bonito de la provincia. Mi padre anoche, preparo unos tomates asados con arenques y aceitunas fritas, para el desayuno "Javier, hoy iremos al torrente de la encina" Que bien, tenemos dos fincas en el pueblo y esta es el que mas me gusta , se ve el mar! Desde la cabaña que construí encima de la encina. Ya hemos llegado, mi perro Rastri corre entre un mar de margaritas. Mi padre ya hace tiempo que esta labrando con el caballo ,tenemos dos ,el otro es joven y esta en el bosque, a mi de momento , me toca vigilar las cinco ovejas que tenemos. Los jilgueros cantan, compiten entre ellos al mejor cantor, desde la distancia, observo a mi padre como trabaja, yo de grande quiero ser como el. Mi padre miraba el cielo constantemente, que extraño? Yo no observo nada, alce la mirada y el sol me deslumbro pero el seguía mirando ,pensé... que estará mirando ? Yo sigo sin ver nada el cielo es de un azul avaricioso, pero veía a mi padre inquieto papa que miras? Nada hijo nada! vigila las ovejas que se están alejando mucho. A medio camino cerca ya de las ovejas escuché "Javierrrrrrrrrrrrrrrr! Te has dado cuenta de que hace días que no hay hormigas"Esa frase me hizo pensar ahora que lo dices! En la despensa de casa hace días que no las veo!. El silencio es ensordecedor los jilgueros ya no cantan ,unas manchas negras juguetean a cielo abierto son estorninos! Pasaron por encima nuestro con impresionantes formaciones alejándose hacia las montañas, papa has visto las gaviotas! nunca suben al pueblo .El cielo presentaba un color azul en su horizonte ,mar y cielo se unían, era un pacto de poder. Una brisa silbaba en mis oídos y acariciaba mi pelo, las nubes corrían, volaban, se desplazaban a una velocidad que yo no conocía, se soldaban constantemente, a un cielo cada vez más oscuro. El aire se aceleraba , surcaba los rincones las hojas de los árboles danzaban, se sometían a su fuerza transparente. Mi perro Rastri ladraba no callaba nos hablaba, avisaba el ya lo sabia, mientras las sensaciones recorrían todo mi cuerpo. Las ovejas ya hacia tiempo que las había perdido de vista, un grito surgió del torrente, era mi padre! "Javierrrrrrrrrrrrrrrrr!! Corre ves a casa y dile a tu madre que no salga, corre!!"El cielo murmuraba en voz baja, nos vacilaba , su aspecto era de color pánico! De golpe todo se silenció los dos caballos salieron al galope, un galope descontrolado, un galope de intuición, mi padre chillaba "noooooooo! No volved" les silbo con todas sus fuerzas, pero pronto sus siluetas se camuflaron en unas montañas ya desfiguradas bajo una cortina blanca, espesa, como espeso era el aire. Mi padre estaba el la encina gritaba "corre con todas tus fuerzas hasta la encina" empecé a correr las gotas no me dejaban ver el camino, el cielo lloraba y con el las montañas, no había consuelo posible una fuerza nunca vista nos sometía a su ley. Me acercaba, ya adivinaba la figura de la encina, el agua me llegaba casi a la rodilla mi padre me esperaba, cuando................... note que mis cabellos se me ponían de punta, saltaban chispas sobre mis manos, gritaba el cielo al mismo tiempo que mi padre chillaba mi nombre, mientras una luz brillante de un blanco puro me cegaba ......
Abrí los ojos el techo me sonaba, me era familiar, se escuchaba a mis padre hablar en la cocina de repente un fuerte dolor recorría mi columna, cogí un trozo de espejo roto que escondía en mi cajón, las manos me temblaban el espejo impacto al suelo rompiéndose en mil pedazos, tenia la encina tatuada con la silueta de las montañas en mi espalda ,en ese momento entraba mi padre "Hijo por fin despiertas! gracias dios! Gracias! es un milagro! " Habían sido dos semanas de silencio junto a mi almohada. Un zumbido cortaba la emoción del momento, era la gente del pueblo se habían reunido delante de mis casas con antorchas, Papa que pasa!? El zumbido aumentaba, la gente estaba exaltada, sonaban frases como esta "Tu hijo es brujo! No es humano! Es hijo del demonio! Una persona de dios ,no sobrevive a un rayo!" mientras tanto un grito unificado decía hay que quemarlo, nos traerá el mal , plagas a nuestras cosechas, enfermedades a nuestros a los niños y mayores, es el demonio!!! Entre lágrimas y un hilo de voz entrecortado dije, papa diles que eso no es verdad! Se escuchaba como forcejeaban la puerta del corral, mi padre cogió a mi madre de la mano y me dijo"Javier te acuerdas de la montaña que un día dije que te llevaría?", le contesté, esa que se divisa un gran islote en alta mar? "Si hijo, esa! Hoy ha llegado el día ,hoy ya eres mayor."
|
|
|
|
|
En línea
|
www.meteoclimatic.comSi el dia 3 o 4 d'abril el puput no ha vingut, o s'ha mort o s'ha perdut Vent dinador, vent durador Cel ras i llampant en Mallorca, el mestral està a la porta
|
|
|
Tin
El churrasco de Sants
Cumulonimbus Incus
    
Desconectado
Género: 
Mensajes: 6167

|
Volvíamos a casa. Las vacaciones se habían terminado. Fueron cortas pero muy intensas, aprovechadas, si habláramos en términos industriales, productivas. En pocos días visitamos todo el sur de Inglaterra. El tiempo había sido excelente, sin calor, con días eternos que se alargaban hasta las diez de la noche. Sólo un día, en Plymouth, tuvimos el paso de un pequeño frente atlántico que, fuera de ser molesto, agradecimos por refrescante y gratificante ya que nos permitía tener una idea del tiempo característico de ese país.
Ir en nuestro propio coche nos permitía tener una libertad absoluta para ir donde quisiéramos. Pero también era cansado. Para ir hacia allí estuvimos conduciendo más de 24 horas, incluido el paso del Estrecho de Calais en ferry. Para volver haríamos lo mismo.
Habíamos salido de Dover hacia las siete de la tarde. El mar, contrariamente a lo que es normal en esa época del año estaba movido, muy movido, como inquieto. Supongo que estaba en ese estado de fuerte marejada que tantas veces habíamos oído por la tele decir al hombre del tiempo. Lo cierto es que el ferry no paraba de moverse y antes de embarcar oímos rumores de que quizás tuvieran que suspender la travesía. El cielo, contrariamente al estado que había tenido durante casi toda nuestra estancia en Inglaterra y hasta esa misma mañana, empezaba a cargarse de cúmulos cada vez más desarrollados bajo un lechoso manto uniforme de altostratos que habían cubierto el cielo de una manera imprevista y rápida, sin darnos cuenta. El viento, húmedo como hacía tiempo que no sentía, venía furioso del sur. Costaba mantenerse en pie en cubierta y María, que había salido mareada, tuvo que entrar rápidamente.
El viaje, de hora y media aproximadamente, se nos hizo eterno. El barco, grande y cargado, parecía de papel mecido por aquellas olas que yo nunca había visto en nuestro “plácido” Mediterráneo. Atracar en Calais fue bastante difícil a causa del viento, cada vez más fuerte, que empujaba al ferry contra el muelle.
Por fin, desembarcamos el coche y emprendimos el viaje a casa. Nos esperaban por delante unas 20 horas de camino. Conforme nos íbamos alejando de la costa, hacia París, el viento se fue calmando. Parecía que habíamos dejado atrás el temporal aunque el cielo estaba muy cargado pero, contrariamente a lo que vimos en el estrecho, de nubes bajas solamente, sin mucho desarrollo, nada amenazadoras, mansas.
Ya de madrugada, habiendo pasado por París, extrañamente desierta y bochornosa, el cielo se fue abriendo. Al llegar al Macizo Central, pasado Clermont Ferrand, se despejó completamente como si quisiera mostrarnos millones de estrellas que nunca habíamos visto. Bajamos del coche en un área de descanso para observar ese espectáculo y nos quedamos boquiabiertos. El aire, extrañamente al encontrarnos a más de mil metros de altura, era cálido, denso, pegajoso, bochornoso. Hacia el sur se veían a lo lejos algunos destellos que parecían fuegos artificiales. Era extraño a esa hora de la madrugada pero estaban demasiado lejos como para ver exactamente qué eran.
Seguimos el camino y lo que parecían fuegos artificiales, se fueron presentando como relámpagos, cada vez más frecuentes. Parecía que íbamos en dirección a una tormenta. Una tormenta de verano, pensamos. Conforme íbamos avanzando empezamos a oír los truenos, y los relámpagos, casi continuos, delataban la presencia de una torre brutal, un cumulonimbus como nunca habíamos visto. De repente, empezó a llover. Era una lluvia moderada, no parecía una tormenta. Igual teníamos “suerte” y la esquivábamos. Pero cada minuto que pasaba entrábamos más en ella.
Llovía cada vez con más fuerza. Lo que empezó como una lluvia normal, se iba transformando rápidamente en una lluvia casi torrencial. Inmediatamente pensamos en parar en el siguiente pueblo que nos encontráramos. Pero estábamos en pleno Macizo Central francés, la carretera estaba desierta, la oscuridad, sólo rota por las incesantes descargas eléctricas de la tormenta, era total. No se veía ninguna luz. En el mapa, el próximo pueblo estaba a 30 o 40 kilómetros. Estábamos solos.
La tormenta tenía ya una lluvia torrencial, impresionante. No se veía prácticamente nada. A 20 o 30 kilómetros por hora, casi no distinguíamos las líneas de la carretera. Con la cantidad de rayos que caían temíamos lo peor. María estaba histérica, quería salir del coche. En ese momento tuve que recordarle lo que siempre habíamos oído, que el mejor lugar para protegerse en una tormenta es en el interior de los coches por el efecto de jaula de Faraday que provocan. Aún sabiendo eso, el instinto te dice que salgas de allí, que es peligroso, que te va a caer un rayo encima. Había que aguantar y tirar mientras se pudiera.
Un coche que venía en nuestra misma dirección, también a baja velocidad por la casi nula visibilidad, se pegó detrás del nuestro. Así avanzamos 4 o 5 kilómetros. Supongo que el conductor pensó que con ese temporal era mejor seguirnos ya que “abríamos” camino. No nos cruzamos con ningún otro coche. La cortina de agua era cada vez más opaca hasta el punto que consideramos peligroso seguir en esas condiciones. A mano derecha de la carretera encontramos un camino de tierra así que pensamos que iríamos por él hasta algún lugar donde pudiéramos parar sin obstaculizar y poner en peligro a nadie. El conductor del coche que nos seguía, igualmente asustado por la magnitud de la tormenta, tomó la misma decisión. Pensaría que era mejor estar junto a alguien por si las cosas empeoraban. Y empeoraron.
Siguiendo el camino, llegamos a una explanada donde decidimos parar. Al igual lo hizo el coche que nos seguía. Así que allí estábamos, esperando que la tormenta pasara rápido. Pero cada vez era más fuerte. De repente, empezó a soplar un viento huracanado que incluso movía el coche. Al mismo tiempo, empezó a caer granizo del tamaño de una nuez. El ruido era ensordecedor, por el granizo y el viento moviendo los árboles, que se inclinaban hasta el punto de temer que nos caería alguno encima. Se oían los chasquidos de algunas ramas que se resquebrajaban. Eran las 4 de la mañana y la tormenta ya hacía media hora que había empezado, sin síntomas de acabarse.
En ese momento vimos como el coche de atrás empezaba a moverse. Pensamos que el conductor había decidido marchar de allí ante el cariz que estaba tomando la situación. Pero no había encendido las luces. Nos extrañó. De repente vimos como el conductor salía rápidamente del coche y venía hacia nosotros. María se dio un susto de muerte. No quería que abriera la ventanilla para oír lo que me estaba diciendo, mientras el pobre hombre ya estaba totalmente empapado, con las manos en la cabeza para evitar los golpes del granizo. Cuando la luz de un rayo me permitió ver que su coche empezaba a moverse otra vez entendí la situación y le abrí la puerta trasera para que entrara. Su coche había quedado aparcado sobre el cauce de un arroyo seco, que debido a la intensidad de la tormenta bajaba cada vez con más fuerza. Para evitar que la crecida también se llevara nuestro coche intenté arrancar el motor para salir de allí. Pero no arrancaba. Sin darnos cuenta, el agua del arroyo ya había alcanzado a nuestro coche hasta unos 40 cm. de altura, entrando por algún sitio al motor. Bajamos del coche y miramos de empujarlo para apartarlo lo máximo posible del arroyo hasta que lo dejamos, con mucho esfuerzo, a causa de que el camino empezaba a subir, a una distancia suficiente.
La tormenta duró aproximadamente una hora y media más. En todo ese tiempo, los tres, dentro del coche, estuvimos callados. Estábamos empapados, muertos de frío, asustados, en una especie de shock por lo que estábamos viviendo que no nos permitía más que mantenernos en tensión permanente, en alerta por lo que pudiera pasar. El granizo cesó pero la lluvia intensa se mantuvo casi hasta que finalizó la tormenta. Coincidiendo con la primera luz del amanecer, vimos en el cielo los primeros claros. Por fin la tormenta había pasado.
Esperamos en el coche una hora más hasta tener un poco más de luz que nos permitiera ver exactamente en qué lugar estábamos y cuál era la situación. Cuando ésta fue suficiente, el panorama que vimos era desolador. Infinidad de ramas se habían roto por la fuerza del viento y el granizo. El coche estaba totalmente abollado por la fuerza de éste. Fue un milagro que no se rompiera ningún cristal. El coche del francés había quedado atascado en el torrente unos metros más abajo de donde lo dejó. Intentamos arrancar el motor del nuestro y después de 10 o 12 intentos por fin se puso en marcha, así que di media vuelta para retroceder por el camino y llegar hasta la carretera. Mientras María y el francés iban retirando las ramas del camino yo iba avanzando metro a metro con mucha precaución, ya que estaba lleno de rocas que habían caído por la fuerza del agua. Por fin llegamos a la carretera. En nuestro camino hasta el siguiente pueblo para encontrar una grúa para el coche del francés nos cruzamos con varias ambulancias y coches de bomberos. Si supieran lo que habíamos acabado de pasar!
Finalmente, pudimos emprender de nuevo el camino a casa. Cuando llegamos nos enteramos que en esa zona habían caído, en el pueblo más cercano, 150 mm. en 3 horas y que había constancia de un downburst que había causado daños importantes en una granja. Supongo que esa granja estaría muy cerca de donde estábamos. Es curioso pero en todo el camino no nos encontramos ya ninguna nube más. Parecía como si todas hubieran descargado sobre nosotros aquella noche de agosto, como si nos anunciaran la llegada del otoño mediterráneo. Nosotros ya teníamos suficiente!
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
Clipsetto Corleone "il Traduttore Automatico"
Vaya pollo estoy hecho
Cumulonimbus Incus
    
Desconectado
Género: 
Mensajes: 7089

|
Ahí va el mío; no seáis demasiado durillos conmigo 
=====================================
PAGINA INEXISTENTE
- ¿Pero otra vez en la dichosa ventana? Es que ya está bien, joder .... ¡creo que no merezco esto! Me vuelves a despertar... y ahora encima esto ....
Resuena la voz de Paula en mis oídos, en lo más hondo de mi conciencia, mientras la lluvia arrecia tras los cristales de la madrugada. Tiene razón, claro. Toda la razón del mundo .... ¿quién puede negársela? Pero las buenas (o malas) costumbres adquiridas en el curso de los años se enquistan ahí, y llega un momento en que ni siquiera a ti te pertenecen; tienen como vida propia, y podría hasta decirse que te parasitan. Y el mirar la lluvia por la ventana, en el silencio de la noche, era algo que ya no me pertenecía desde hacía muchos años, lo mismo que esos movimientos automáticos que hace uno al levantarse por las mañanas, la persiana, la meada de urgencia, el interruptor de la luz, el espejo del baño ...
Miro por la ventana. Aun teóricamente a resguardo entre mis cuatro paredes, me envuelve igualmente la madrugada de invierno, densa, profunda, y de repente me inunda también una inmensa tristeza. Hace tiempo, mucho tiempo que mi vida no es sombra de lo que era o de lo que debió ser. Pero aún les recuerdo, tantos años después. Les recuerdo y les quiero a todos. Los “amigos del foro”. O así es como yo les llamaba, al menos. A algunos ni siquiera llegué a verles... Ahora que lo pienso, a la mayoría no les vi jamás. Pero qué puede importar eso, si les quiero y les necesito de todos modos, y hoy más que nunca.
Eran tantos y mi vieja memoria está ya tan cansada que apenas podría enumerar sus nombres de guerra, y mucho menos sus nombres auténticos. Me iría bien un mnemobuscador, qué duda cabe, pero es que estos inventos modernos superan a un pobre sexagenario como yo. Veamos … estaba Rainbow, claro. Toda una institución. Y Snowstorm. LluviadeVerano pululaba por ahí día y noche, y no solo en verano. En cambio, Moonlight era de los que solo aparecían en invierno, preferentemente durante las olas de frío, o todo lo más en la perspectiva de olas de frío. Después estaban... dejadme pensar... sí, claro.... estaban Migjorn y Tramuntana, que estaba claro que se gustaban, o sea, que se amaban-odiaban, y que me malicio que hasta por los nicks estaban predestinados a esa curiosa relación bipolar. Luego estaba también – casi me la dejaba – Aire_cálido_de_Abril, que decía ser chica, pero si os tengo que ser franco, yo ese dato nunca lo acabé de ver claro. En el Internet de aquella época no existían aún los ciberdetectores feromonales, y así las cosas, ya comprenderéis que cualquier desaprensivo podía dar gato por liebre. Pero bueno, qué os voy a explicar, si seguro que todo esto lo sabéis de sobras. Decididamente, estoy mayor.
Pienso en todos ellos mientras la lluvia apuñala la noche de enero, y con ella también los despojos de mi vida. Silba el viento del norte al doblar la esquina de mi calle y se escapan algunos copos entre las ráfagas de lluvia. Pienso en los “amigos del foro”, y casi se diría que puedo verles, asomados quizá a alguna ventana perdida de la acera contraria, o conduciendo un solitario coche que surca la noche a toda velocidad. ¿Qué habrá sido de Rainbow? Una fuerza que traspasaba la pantalla, sin duda. A él sí llegué a conocerle, y recuerdo muy vivamente aquella primera impresión inesperada: un hombrecillo de voz queda y movimientos pausados, nada acorde con la imagen que yo mismo me había fabricado de él. Aire_cálido_de_Abril tenía un precioso nombre, incuestionable, y sospecho que medio foro andaba enamorado de ella, o quizá de él (que ya he dicho que su sexo no estaba claro), o quizá simplemente de su nombre ... pero claro, nada de eso se comentaba en público. Era más divertido y menos comprometedor hacer bromas subidillas de tono en el off-topic para diluir el tema.
Paula llegó años después de todo aquello. No creo que jamás haya entendido nada mío, pero para ser justo, ¿la entendí yo a ella alguna vez? La veo dormir, o mejor sería decir maldormir, un sueño inquieto y febril, supongo que intentando en su duermevela recomponer cuando menos los despojos de su propia vida. En el fondo, a lo mejor tampoco somos tan distintos. Vuelvo la mirada a la ventana y afuera todo ha cambiado. ¿Conocéis ese milagro, ese instante mágico en que la lluvia se transforma en nieve? A veces, si se está muy receptivo y en plena armonía con uno mismo, se puede llegar a intuir ese instante incluso antes de que se produzca. Pero se intuya o no, os aseguro que es uno de los momentos en los que la vida de repente cobra todo el sentido del mundo. Y cobra sentido por más hondo que sea el pozo de la desesperación en que uno se encuentre. Y así debe ser, porque así es lo maravilloso.
* * *
Aquella noche soñé que Paula se acercaba a la ventana... o que yo me acercaba a su lado de la cama, repleto de pasado, no sé. Tampoco importa mucho, los sueños deben ser así: nebulosos y acaso contradictorios. Y dormíamos, y despertábamos, y volvíamos a dormir y a despertar, y reíamos y hacíamos el amor de todas las maneras posibles e imposibles, y ella era como yo la imaginé desde un principio, y seguro que yo también era como ella me imaginó. Mientras, afuera nevaba sin parar, minuto tras minuto, hora tras hora, y también la propia nieve cobraba vida y soñaba: soñaba que iba borrando las formas, las aceras, las esquinas, las ramas deshojadas y los ángulos de los tejados; soñaba que envolvía y cubría la ciudad y a sus habitantes con su infinita blancura; soñaba que todo era posible mientras ella, la Magia Blanca, volaba en la madrugada.
* * *
A la mañana siguiente, la radio, la tele e Internet hablaron de la más grande nevada jamás conocida en la ciudad. Intenté conectarme a la página de mi viejo foro; se lo debía a mis “amigos del foro”. Tantos años después y aún recordaba la dirección. Ni siquiera necesité el dichoso mnemobuscador; la escribí de corrido. Por supuesto, en la pantalla apareció el mensaje previsible, “error 404; página inexistente”.
|
|
|
|
|
En línea
|
La verdadera amistad es como la sangre: acude a las heridas sin que la llames. 
|
|
|
Páginas: [1]
|
|
|
|
|