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Tema: Mi aventura/desventura en el Peñagolosa (CON FOTOS) (Leído 607 veces)
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O_NbCh
Cumulonimbus Calvus
   
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Mensajes: 2023
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Hola amigos, disfrutarla o sufrirla vosotros también aquí, ahí va (en una sola pieza y con alguna foto):
Hola amigos, esto es lo que me sucedió el viernes 18 en el macizo del Peñagolosa y el valle del río Carbo.
Bueno, después de tener impresos mapas topográficos de la zona, haber preguntado en el foro por las rutas para subir al techo de la comunidad Valenciana, el Peñagolosa, de 1815 msnm, desde el sur partiendo de Villahermosa del Río, a unos 750 msnm, haber consultado en páginas web el tiempo de ascensión, las rutas, etc, me dispongo a realizar un recorrido por allí el viernes, sabiendo que para el sábado el tiempo no sería bueno.
Amanece un día magnífico con unos 11º en Cortes de Arenoso, me voy al lugar de partida, Villahermosa del río, en la unión de los ríos Carbo y Villahermosa, pregunto cómo bajar al río en el pueblo, muy empinado y de estrechas calles, y me dicen que se puede ir en coche hasta las masías de Roncales, a unos 2 kilómetros del pueblo en el valle del Carbo, pero al final decidimos dejar el coche en el pueblo y empezar el recorrido a pie en el mismo pueblo. Me acompaña mi novia, a la que había mentalizado para hacer la caminata y la emprendía con ilusión incluso, fue ella quien me dijo de dejar el coche en el pueblo y echar a andar ya.
Nada más salir del pueblo hay que cruzar el río por primera vez, apenas un palmo de agua rápida sobre un lecho pedregoso de unos 7 metros de ancho con algunas hondonadas, nada, nos descalzamos y cruzamos, en este punto nos juntamos con un grupo de 8 o 10 excursionistas que cruzan minutos antes que nosotros y siguen su camino.

Bueno, aquí está el primer “fallo”, la ruta que tomo es hacia el Mas de Borrás, lugar que localicé en mapas topográficos pero que se me olvidó imprimir los mapas, sólo sabía que en ese punto salía un sendero de pequeño recorrido (PR, con marcas amarillas y blancas) que enlazaba cerca de “La Nevera” con una pista que iba por la cara norte, ya conocida por mí de otra ascensión.
Pues nada, para no alargarlo, y más ahora sin fotos diré que al pasar el mas de Borrás volvemos a ver a los excursionistas que cruzaron el río con nosotros y hacemos un trozo con ellos hablando del camino que llevábamos, y me dicen en un momento dado dónde sale el sendero, lo cogemos y a partir de ahí todo es subir y subir, primero entre pinos por empinadas y húmedas sendas, luego por laderas poco pobladas y pedregosas sendas, cruzadas de vez en cuando por algún arroyuelo, sin observar más fauna que algún escarabajo, muchísimas lagartijas de varias especies que aprovechaban las piedras y el camino para tomar el sol, pájaros de diversas especies y algún águila lejana, mara mayor desesperación, cuando me creía encontrar en la falda del Peñagolosa, llegamos a un collado desde el que vimos el monte Peñagolosa aún a un buen camino de nosotros, con buenos barrancos por atravesar, si no fuera porque tenía en la cabeza que el sendero de las marcas amarillas llevaba allí, hubiera dado media vuelta, en estos momentos el cansancio moral se hacía patente:

Era cerca de las 14:00 y el sol caía a plomo, aunque a veces soplaba un vientecillo sobre el sudor que te dejaba helado, mi novia diciendo que tenía hambre, yo no quería parar allí en medio de “ningún sitio”, así que saqué de la mochila un par de curasanes y un zumo bío de esos y para arriba.

Hacia el final de esta primera etapa el seguimiento del sendero se hacía casi imposible, me encontré con una alambrada cortando el camino, así que tiré monte arriba, por algo que parecía una senda, y luego vi la siguiente marca más abajo, metros detrás de la alambrada, así que bajé, aquí me encontraba en una zona de pino albar y pino negro bastante espesa, muy empinada, y con las marcas muy difíciles de seguir, había que ir mirando de pino en pino a ver dónde había una marca, y al llegar a la siguiente lo mismo, así hasta que llegamos a un camino más ancho con marcas amarillas y blancas, cómo están señalados los PR (Pequeño recorrido), entonces me pregunté por dónde habíamos venido, ya que sólo vimos marcas de color amarillo, bueno, el caso es que el camino de vuelta no me gustaba mucho, así que seguí empecinado en buscar la cara norte del Peñagolosa que ya conocía, y bajar por la ruta que tanto había estudiado en los mapas.
Así en breves minutos empecé a ver terreno conocido, bosque de pino negro enteramente, con un sotobosque de helechos, eso me sonaba que estaba ya en la cara norte u Oeste de la montaña, y a bastante altura, cerca de la Nevera que visité una vez y dónde salía una pista forestal ya conocida de otra vez y sin dificultad, y así fue, cogimos esa pista, aunque no vi la nevera por ningún sitio, es difícil verla si no la buscas bien.
Finalmente caminamos por esta pista por un terreno muy húmedo, encharcado, con alguna masía y algunos prados verdes entre el bosque, viendo ya la cumbre del Peñagolosa con manchas de nieve, así llegamos a un llano dónde aún sube la gente con el coche y allí comimos, a las 16:00, latas de calamares, caballa, alcachofas, patatas fritas de bolsa y dos naranjas de postre, para beber agua de Cortes en botella de fanta de 2 l.
Terminamos de comer y emprendemos “el asalto a la cima de 1815 m”, estábamos sobre 1500 m, no era mucha cosa, a los 15 minutos mi novia dijo que no podía más, no era la primera vez en el día que lo decía, así que le dije, espera aquí que yo subo y bajo enseguida. Así cogí y emprendí mi carrera cómo las cabras hacia arriba, paré en el refugio que hay a unos 150 m de la cima, seguí un poco más, aunque por mi cabeza me rondaba la idea de la vuelta, eran casi las 17:00 y quedaba todo el camino de vuelta, que imaginaba más fácil pero que no conocía salvo por los mapas, así que subí de carrerilla hasta dónde vi las primeras manchas de nieve, calculo que a unos 1750 msnm, era fresca, seguramente del martes, cogí una bola me la pasé por la cara, le pegué un bocado y saqué los prismáticos a echar una miradita (subí sin la cámara de fotos), aún no se veía la vertiente sur, aún así me recreé un par de minutos recuperando el aliento y luego bajé de carrerilla, con la bola de nieve en la mano, mi novia había subido hasta el refugio.

A partir de ahí empieza el camino de vuelta contrareloj, bajando pro la empinada senda que sube a la cima mi novia no quería ir tan rápido, decía que estaba cansada y le dolían las rodillas, yo por mí habría bajado dando saltos, en fin, ahí le dije que temía que se nos hiciera denoche.
Bueno, sigo más deprisa que se alarga esto, la bajada por una pista forestal perfectamente dibujada en mis mapas, volvemos a pasar de largo La Nevera, sin verla, lo más curioso en la bajada es el cambio de vegetación con la altura y la orientación, pasando del pino negro al pino rojo (albar) y luego en las solanas al carrascal, mientras en las umbrías a la misma altura aún había pino, en cuanto a fauna muchos pinzones acuden a beber agua a los charcos del camino, aguantando hasta estar a un par de metros por nosotros:

Aquí viene lo más curioso que vi:
Un rebaño de cabras montesas baja de una ladera poblada de encinas cruzando el camino, nos ven y se paran en medio del camino:

quedando arriba las crías:

y en medio del camino supongo que las hembras, el macho destaca demasiado y no se veía, ahí me entro la “locura” y descargué todas las fotos que me quedaban en el carrete de la cámara, algunas llegué a estar a escasos 10 metros de las 3 cabras adultas que habían cruzado el camino, los cabritillos no se atrevieron y se quedaron arriba:


ahí perdimos un poco la marcha (perdonad la calidad de las fotografías, pero no siempre se encuentra uno un rebaño de cabras montesas con el sol de frente).
Bueno, así continuamos por el serpenteante camino hasta las masías del Carbo, bonito conjunto de viejas masías restauradas por “nuevos hippies” hace 20 años, al que no pude hacer fotos por tener el carrete acabado, aquí enlazamos con el Sendero de Gran Recorrido GR7, que de grande sólo tendrá el recorrido, porque apenas era una senda por la que en muchos sitios veces no pasan dos personas de canto, este sendero se adentra en la garganta del Río Carbo, precioso entorno, con una cascada, impresionantes cortados, acompañados por el canto de diversos pájaros y el rugir del agua constante, tanto del río cómo de los muchos barrancos que en esta época bajaban llenos.
El primer paso del río en esta etapa lo hacemos sobre una tabla a punto de partirse que alguien había puesto entre dos piedras, seguimos el sendero, o lo que es lo mismo, las marcas rojas y blancas, así un buen rato, nos cruzamos con unos excursionistas que iban a Sant Joan de Penyagolosa, nos preguntan cuanto queda y le decimos que bastante, hasta las masías del Carbo 1 hora y de ahí para arriba por lo menos otra, ellos nos dicen que hasta Villahermosa nos queda 1 hora u hora y media, y que tenemos que cruzar el río varias veces por sitios profundos y con bastante dificultad, en fin, nos deseamos suerte mutuamente y seguimos, aquí empieza la desesperación, vamos por la orilla derecha del Carbo y Villahermosa está a la derecha, ¿por qué habríamos de cruzar el río?, pues así es, primero llegamos a las masías de Roncales, dónde se puede llegar en coche y vemos por una ventana la cálida luz de un salón lleno de gente charrando, preguntamos a unos habitantes de allí por Villahermosa, y nos dicen:
“¿Villahermosa? ¿El pueblo? Buff! Teneis que ir por allí (al contrario que íbamos) y luego bajar hasta el río”.
El tono de estas personas aún nos desalienta más, ¿estará tan lejos?, según los excursionistas que nos cruzamos nos quedaría media hora o una hora para llegar, seguimos sus indicaciones, y al meternos en un barranco a la derecha, la oscuridad era casi total, volvemos a salir a la garganta del Carbo y vemos algo más, el sendero nos lleva hasta el río, y en la otra orilla vemos las marcas, aquí estaba lo que dijeron los excursionistas, profundo y difícil, ahora ya no estábamos para tonterías de descalzarse ni nada, lo cruzamos con mucho cuidado y algo de miedo pegados a un “azud”, andamos 20 metros por la otra orilla y de nuevo el sendero nos marca la otra orilla, la volvemos a cruzar, esta vez más fácil, vemos algunas piedras del fondo más grandes que nos hacen de guía y apoyo, a partir de aquí, andamos unos 20 metros por lo que nos marcaba la señal y el sendero se convierte prácticamente en una reguera de agua, eran las 21:30 y se veía menos que en la boca de un lobo, a la derecha sale una estrecha y empinada senda que yo creía que era el sendero, la seguimos y vamos subiendo de bancal en bancal, bajamos un bancal por unas piedras puestas en el ribarzo a modo de escalera, pasamos por un bancal recién labrado, otro con hierbas altas medio inundado, ayudándome con una caña para tantear el terreno, subimos un ribarzo de 3 metros (no sé como), todo esto al lado de un terreno vallado con 4 ó 5 perros dentro, dos de ellos grandes por los ladridos, algunos ya sabeis la gracia que me hacen a mí los perros grandes, y más sin verlos y sin saber si tienen salida, bueno, pues así subimos otro ribarzo y llegamos a un bancal sin labrar de unos 10 metros cuadrados con un olivo en él, a la izquierda teníamos una caida de unos 7 metros a un campo y al vacío a la garganta del carbo por el fondo, a la derecha una pared rocosa cubierta de zarzas que terminaba dónde acababa la valla dónde estaban los perros.
Ir hacia abajo no servía de nada, el camino se perdía en el fondo de la garganta, hacia arriba era imposible por las rocas y las zarzas, además detrás estaba la valla de la granja o lo que fuera, ¿qué hacemos? Sólo se me ocurría una cosa, pasar la noche allí y buscar el camino por la mañana, esa noche iba a ser muy larga, en esos momentos eran las 22:00.
(continuará)
¿cómo pasar una noche al raso completamente junto a unos perros furiosos sin conocer su alcance, a 30 metros por encima del río y lo más puteante, viendo el resplandor de las luces del pueblo en el cerro que cierra el cañón en el que estás metido?
Pues con mucha paciencia, lo primero, ponerme la parte de debajo de los pantalones desmontables y quitarme las zapatillas empapadas y los calcetines, lo segundo, cortar hierba seca para intentar hacer una especie de colchón que aísle un poco de la humedad y reblandezca el suelo, lo tercero, andar y frotarme los pies con hierba seca para que se me secaran, mi novia hizo lo mismo.
Luego después de probar algunas posturas, se me ocurre que la más llevadera sería apoyar la espalda en el tronco del olivo y mi novia recostada sobre mí, con el trajín de buscar la senda, subir, bajar, la tensión, y prepararnos para la noche, se nos hicieron las 23:00 y no teníamos frío, pero claro, una vez el cuerpo descansa pierde su temperatura, así que lo primero que notamos fue el frío en los pies, cómo era natural, en las orejas y manos, afortunadamente, ahí fui previsor, llevaba unos guantes y una braga para el cuello en la mochila, mi novia se puso los guantes y yo la braga, ella llevaba una chaqueta de chandar con capucha, yo me puse una gorra y la braga hasta la nariz, abajo un pantalón desmontable fino y arriba una sudadera con cuello alto sobre camiseta de manga corta, ¿y los pies? Buena pregunta, ella llevaba un jersei de recambio medio mojado en el que se lió los pies, algo hacía, y a mí se me ocurrió cubrírmelos con la hierba seca, así que me puse a arrancar más hierba y enterrarme los pies en ella, metiéndome briznas entre los dedos y por arriba y por debajo, entre todo esto los calambres y tirones musculares eran frecuentes, pero bueno, no había prisa, un estiramiento y hacer las cosas más despacio y ya está.
Bueno, pues así empezó a correr el reloj, con gran alegría vimos que era la 1, sin pegar ojo, aunque sí alguna cabezada, de vez en cuando fregándonos las piernas y los brazos, los perros sin parar de ladrar, yo había dejado la caña con la que subí a mi lado por si acaso, la noche estrellada dio paso a un cielo “aborregado” en el que difícilmente se adivinaba la Luna, la humedad era alta, los perros corrían de un lado a otro, gruñendo como posesos a veces, cómo si se pelearan entre ellos o hubieran olido algún “bicho” por ahí, en eso pensé que hasta nos serían una ayuda, jabalíes y perros sueltos no creo que se acercaran al sitio, y los de dentro ya los tenía controlados, había 2 mastines y uno blanco más pequeño cerca de nosotros, y dos más no muy grandes por los ladridos más lejos, aunque he visto a Pitbulls alguna vez ladrar como caniches.
A las 3 de la mañana un coche pasa por un camino a unos 200 metros más altos que nosotros, nuestros gritos son en vano, nadie nos ve ni nos oye. En la pared Este de la garganta vemos el resplandor de las luces del pueblo, viernes noche, incluso creemos oir algo de música y algunos petardos, cómo de unas fiestas de pueblo, a veces entre los ladridos y gruñidos de los perros nos parecen oir voces humanas, ¿alucinaciones? ¿delirios?, en fin, nos convencemos de pasar la noche allí, la humedad sube, prácticamente el suelo moja, los perros se callan, y en el momento más silencioso corren despavoridos hacia nosotros, se paran, escarban, gruñen, aquí recuerdo que el pointer de mi tío se escapó de un terreno vallado escavando bajo la valla, me tranquilizo, “no hay miedo, no hay miedo”, aunque a veces los pasos parecen venir del bancal de debajo de nosotros, no del de arriba dónde estaban los perros en el vallado, ¿delirios otra vez?, no sé, bueno así entre alguna cabezada, dolores intensos en la espalda, cambios de postura, frotamientos contra el frío, movimientos de los pies, etc, el reloj va corriendo, son las 6:00, el cielo está encapotado, sólo faltaría la lluvia, los perros ya ni ladran cuando nos movemos, parece que se hayan acostumbrado a nosotros, y nosotros a ellos, incluso me alegro de que estén ahí, los psicólogos le llamarían “el síndrome del Carbo”, jejeje. En ese momento, habiendo dominado la situación nos sale una chispa de humor y nos decimos, ¿es hora de cenar no? Y saco el paquete de papas a medias hechas migas de la mochila y empezamos a comer, el único bocado desde la comida a las 4 de la tarde del día anterior, agua aún nos quedaba.
Finalmente a las 7:00 ya empieza a verse bien, momento esperado durante 9 largas horas, sigue nublado pero afortunadamente no ha caído una gota, aunque frío y humedad no nos ha faltado, curiosamente en los pies ya no tengo desde hace unas horas, la hierba seca parece que me ha hecho un buen papel.
Nos ponemos las zapatillas y calcetines aún empapados y moviéndonos para desentumecer los músculos y entrar en calor un poco, asombrados de los ribarzos que habíamos subido al empezar la noche bajamos con cuidado sin saber ciertamente si seguíamos el mismo camino que para subir, el caso es que llegamos a un punto de referencia inequívoco, el río, y teníamos que ir río abajo, y para empezar bien la mañana, vemos una senda en el lado opuesto del mismo, en el nuestro una pared rocosa vertical hacía imposible seguir, así que cruzamos el río, sin quitarnos las zapatillas, ¿para que? Ya mojados, curiosamente al meter los pies en el río noto caliente el agua, supongo que porque estarían más frías las zapatillas, así andamos unos metros hasta que vemos en la orilla opuesta una senda y unas marcas del sendero GR 7, volvemos a cruzarlo por un sitio que nos cuesta elegir, aprovechando las piedras más altas del lecho, así caminamos por una senda dónde sólo cabe un pie pegados a una pared rocosa a la derecha y el río abajo, en cuestión de 25 minutos desde nuestra guarida ya salimos de la garganta del río, y empezamos a andar ya por “terreno firme” hacia el pueblo, dónde me espera mi coche marcando 8º en el centro del pueblo, sin más contemplaciones ni quitarnos las zapatillas ni nada cogemos el coche y salimos hacia Cortes de Arenoso, dónde nos esperaba nuestra habitación del hostal. Al salir del pueblo el termómetro marcaba hasta 7º, no sé a qué mínima llegaríamos a unos 800 msnm y a unos 30 metros sobre el río Carbo, pero una nochecita así no se la deseo a nadie, por lo menos con los mismos medios que yo y mi compañera de fatigas la pasamos.
Finalmente llegamos al hostal antes de las 9, nos arreglamos un poco y acudimos puntuales al desayuno, devoramos lo que nos pusieron, y le dijimos a los encargados que ese día no hicieran la limpieza, que habíamos dormido “fuera”, jejeje, e íbamos a pasar todo el día “dentro”, y así fue, más o menos escuchando cómo la lluvia caía de forma intensa desde una hora después de acostarnos y durante todo el día, unas horas antes nos habría complicado más aún el tema.
Ahora lo recuerdo con risas y con un curiosa sensación, no cómo una mala experiencia, sí como una aventura desafortunada e imprudente, pero una aventura con final feliz, no como muchas otras que suceden.
A los que hayais leído hasta aquí, muchas gracias por tragaros el rollo este, cuando tenga las fotos escaneadas pondré alguna, desafortunadamente, no tengo ninguna de esta última parte en el río Carbo, cuando vi a las cabras montesas sin darme cuenta acabé el carrete.
Aquí los protagonistas de la aventura, posando con cara de turistas en el refugio que hay a escasos metros de la cima del Peñagolosa, cuando aún nos quedaba lo peor:

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Llanuras bélicas y páramos de asceta, no fue por estos campos el bíblico jardín.
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meteocoll
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Mensajes: 32674

falta 1 día
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Hola a todos ...
Coño coño ... ... menuda aventurilla ...
Nunca me ha pasado algo así ... algun apurillo he tenido ... pero esto no me ha pasado aun.
Por suerte todo acabó bien ... ay, ay, ay ... si llega a llover o hacer más frío ...
Creo que cuando se sale a montaña ... es necesario ... llevar una mochilla con algo de abrigo ... algo de comida ... luz y sobretodo ... ir con mucho tiempo ... aprovechar bien las horas de luz ... empezar la excursión (si esta es larga) ... justo cuando se empieza a ver.
Las fotos ... son chulas ...
Saludos atodos, desde Collbató.
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ufronito
Visitante
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Bien,Josillo,bien...la verdad es que enganchas con tu forma de expresarte...se nota que tienes raices de pueblo aunque vivas en una gran urbe...la esencia es la esencia....
Saludos...y ya sabes...para otra vez...bueno,no habrà otra vez porque tu novia se encargarà de que no vuelva a ocurrir... 
Saludos a los dos.
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ufronito
Visitante
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Bien,Josillo,bien...la verdad es que enganchas con tu forma de expresarte...se nota que tienes raices de pueblo aunque vivas en una gran urbe...la esencia es la esencia....
Saludos...y ya sabes...para otra vez...bueno,no habrà otra vez porque tu novia se encargarà de que no vuelva a ocurrir... 
Saludos a los dos.
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meteocoll
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Mensajes: 32674

falta 1 día
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Hola a todos ...
Claro que habrá próxima vez ... y esta vez ... nos acompañará la prima Eustaquia de ufronito ... ... que ganas tengo de que se haga de noche ... hi-hi-hi ...
Saludos a todos, desde Collbató.
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ufronito
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Pues hombre Meteocoll,la verdad es que yo con mi prima me pierdo aposta en la Siberia Central para que por la noche me pueda dar calorcito natural... ;Djejeje .
El pasado septiembre subì con mi mujer y mis dos hijos(la niña 12 y el niño 9)al Mulhacen desde la cara sur.Fue una marcha larga y al bajar teniamos que coger el ùltimo minibus del parque....Agotados lo pudimos coger porque el peque de los 9añitos tuvo suficientes fuerzas para salir corriendo los tres ùltimos kilòmetros y detener al bus que ya se marchaba...y encima se desarrollò una tormenta local...al llegar al coche todo el mundo aplaudiò al niño.... 
Saludos
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ufronito
Visitante
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;DGracias por la correcciòn Josillo...rectificado...
Saludos
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